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miércoles, 13 de abril de 2016

GAGARIN-SHUTTLE

El pasado 12 de abril se conmemoraron dos acontecimientos en la astronáutica. Uno fue el primer vuelo espacial tripulado (Pilotado por Yuri Gagarin). El segundo, el primer lanzamiento de la lanzadera espacial (El space Shuttle).  Lejos de valorar la diferencia del alcance de cada uno, pues obviamente el primero supone un salto “de gigante”, para la humanidad, mientras que el segundo lo que muestra es el inicio de una nueva era en la astronáutica.

Yo nací años más tarde del vuelo de Gagarin por lo que no puedo aportar mi experiencia personal de aquel momento, pero si recuerdo el del lanzamiento del Columbia, que seguí con asiduidad y cuyos recortes de prensa aun guardo. El lanzamiento del Columbia se realizó finalmente tras varios intentos fallidos, horas de espera de los tripulantes y problemas de las computadoras. Finalmente al fin, el Columbia “no falló” según figuraba en uno de los titulares de Diario16, el 12 de abril de 1.981, justo a los veinte años del vuelo de Gagarin.

(archivo del autor)
A pesar de que se sencillamente se tratara de una curiosa coincidencia, esto supuso, para quienes entonces, y un poco menos ahora, una visión de cómo evolucionaba la investigación espacial.
Las dos décadas que precedieron al despegue del primer avión espacial, reutilizable y con grandes posibilidades, mostraron la evolución dirigida desde las pequeñas cápsulas tripuladas, los vuelos extravehiculares, y finalmente el primer hombre pisando un cuerpo celeste diferente a la Tierra, alejado al fin “de la cuna”, como dijo Tsiolkowksy.

Aunque muchos podían decir que la carrera espacial finalizó en 1.975, con el vuelo conjunto Apolo-Soyuz, ese 12 de abril de 1.982 mostró un gran cambio, un nuevo modo de hacer las cosas, ya no para colocar banderas u ocupar las primeras planas de los periódicos, sino para la explotación científica y comercial del espacio. Ya no se trataba de llegar primero, sino de hacerlo con el menor coste y la mayor eficacia. El Shuttle realizó numerosas misiones, pudo poner en órbita el telescopio espacial, y cuando sus vuelos se convirtieron en rutina, fue también desgraciadamente noticia, con el Challenger y con el Columbia. Aquellas dos tragedias no fueron quienes forzaron a acabar con la vida del primer avión espacial, sino los elevados costes de operación, mucho mayores de lo que se esperaba cuando se tomó la decisión de desarrollarlo, allá en 1.972.

Mientras tanto, los herederos de Gagarin, lejos de haber alcanzado la luna se quedaron en la órbita terrestre, desarrollando estaciones espaciales, primero la Salyut, luego la Mir, hasta finalmente unirse al gran proyecto de la ISS, donde de nuevo se encontrarían los rusos y los americanos. También se encontrarían subidos en naves rusas, herederas también de las que lanzaron al espacio a Gagarin, a Tereskova y a Leonov. Una paradoja o para algunos, un fracaso de aquella aventura americana llamada lanzadera espacial.

Son otros tiempos y otro panorama geopolítico como para prevalecer las razones de orgullo nacional frente a las económicas, por lo que Estados Unidos aún no transporta a sus astronautas en naves propias.

Si bien es un proyecto anhelado, lo es con criterios similares a los de la lanzadera, aunque con la lección aprendida. Esta vez, tomando el testigo el sector privado, no ya ofreciéndose como subcontratista de la NASA, sino ofreciendo servicios propios.

Dos proyectos de naves tripuladas hay pendientes, el tercero, “el Dreamchaser” se quedó en el camino, aunque ha reemprendido otro como nave de carga.

Las naves de carga privadas ya son operativas. El Dragon, de SpaceX, realiza misiones de suministro a la ISS desde hace años. Esta empresa es protagonista, junto a otras muy diferentes, de lo que está sucediendo actualmente en el espacio, por cierto, ya muy saturado de objetos desde aquel 12 de abril de 1.961.

55 años después de Gagarin, 35 del Shuttle, nos encontramos ante un panorama muy distinto, donde la carrera espacial ya no se libra entre las naciones más poderosas tecnológicamente, sino entre las empresas privadas. El espacio está en venta, para quienes puedan conseguirlo.

Referencias

(http://lanasa.net/news/newsnasa/55-aniversario-del-primer-vuelo-espacial-humano)

http://www.fierasdelaingenieria.com/transbordador-espacial-de-la-nasa-1981-2011/


http://www.abc.es/ciencia/abci-emotiva-carta-yuri-gagarin-escribio-mujer-antes-espacio-si-pasa-algo-no-mates-dolor-201604121230_noticia.html
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